Drenaje Linfático
Favorece el movimiento de líquidos y ayuda a mejorar la sensación de pesadez e inflamación
El drenaje linfático manual es una técnica manual que utiliza movimientos suaves, lentos y específicos sobre los tejidos para favorecer el desplazamiento de la linfa y mejorar la circulación linfática.
En Fisioblanki adaptamos el tratamiento a las características de cada paciente y al motivo de consulta, valorando previamente la zona, el estado de los tejidos y la evolución del problema.
Puede utilizarse en diferentes situaciones en las que existe edema, sensación de pesadez o alteraciones del drenaje linfático, siempre después de valorar si está indicado.
¿Cómo realizamos el drenaje linfático?
Comenzamos con una valoración de la zona y de las características del edema o la inflamación. A continuación aplicamos técnicas manuales específicas, adaptando la presión, el ritmo y la dirección de las maniobras a cada caso.
Durante el tratamiento observamos la respuesta de los tejidos y ajustamos la intervención según las necesidades del paciente.
Drenaje linfático manual + tecnología
Cuando está indicado, podemos complementar el drenaje linfático manual con diferentes herramientas de fisioterapia para ofrecer un abordaje más completo.
La combinación de técnicas manuales y tecnología se selecciona en función de las características de cada paciente y del objetivo del tratamiento, evitando aplicar herramientas de forma automática.
El objetivo es complementar el trabajo manual y adaptar el tratamiento a la evolución de cada caso.
El drenaje linfático ayuda a mejorar la circulación linfática, reducir la hinchazón y la inflamación, aliviar el dolor y la tensión muscular, mejorar la función inmunológica, y promover la relajación y la sensación de bienestar.
Puede ser útil para una variedad de condiciones de salud, tales como:
- Edema (hinchazón) debido a cirugía, lesiones, insuficiencia venosa o linfática, o trastornos autoinmunitarios
- Trastornos del sistema linfático, como linfedema o linfoma
- Problemas circulatorios, como piernas cansadas y varices.
- Dolor de cabeza y migrañas.
- Trastornos digestivos, como el síndrome del intestino irritable.
- Estrés y ansiedad.


